¿Qué es la supervisión profesional?
La supervisión, en el Modelo Benenzon, se llama cocorporeopercepción: un espacio relacional profundo, donde terapeuta y supervisor exploran juntos aquello que no pasa por la palabra. No es un análisis técnico, sino una experiencia transformadora, basada en gestos, sonidos, silencios y resonancias emocionales.
Es un lugar donde la escucha encarnada y la sensibilidad no verbal se convierten en instrumentos clínicos. Integro además una dimensión junguiana: los sueños que emergen en la terapia nos permiten mirar el proceso relacional desde el lenguaje simbólico del alma.
¿A quién va dirigida?
¿Cómo trabajo en la supervisión?
A través de prácticas vivenciales: role-play, improvisaciones, gestos, sonidos, silencios. Supervisamos lo no dicho: afectos implícitos, movimientos, resistencias, resonancias.
También exploramos los sueños como espejos del inconsciente relacional, herramienta clave para comprender transferencias, arquetipos y dinámicas simbólicas que atraviesan la clínica. Todo lo que se mueve —en ti y en el otro— puede tener voz en este espacio.
¿Qué puedes esperar durante una supervisión?
Un espacio donde cuidar el desgaste emocional, el burnout y las zonas ciegas del vínculo terapéutico. Una posibilidad de nutrir tu creatividad clínica más allá de la palabra.
Una supervisión que no se queda en la técnica, sino que se encarna en tu cuerpo, tu mirada y tu modo de acompañar. Un lugar donde la práctica se vuelve más consciente, más conectada contigo y con el otro. Un modo de seguir acompañando a otros sin dejar de acompañarte a ti.
¿Quieres saber más o iniciar un proceso?
Puedes escribirme con calma. Atiendo en español, italiano e inglés.